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El mercado de los tablets está en un momento algo disperso, porque aunque parece que tienen menos éxito que antes y sus ventas están disminuyendo, el auge de los convertibles puede dar una bocanada de aire al sector. Hemos pasado del uso mayoritariamente lúdico a uno de estilo más profesional y en este sentido Google ha apostado fuerte para hacerse en hueco en el mercado. Para ello ha lanzado hace unos meses su Pixel C, un tablet convertible que pretende luchar cara a cara con otros grandes del sector como el iPad Air 2 o el Microsoft Surface.
Diseño
En el aspecto exterior, la Pixel C es una de las mejores tablets que podemos encontrar en el mercado. Está fabricada en aluminio y con una sola pieza. Resulta muy agradable al tacto y destaca por un diseño bastante minimalista pero efectivo y con bordes redondeados. Se trata de una tablet de pantalla bastante grande y eso conlleva unas dimensiones más que considerables, incluyendo el peso. No se puede decir que sea complicada de manejar pero tampoco que sea cómoda de aguantar con una mano.
La parte trasera metálica sólo se ve interrumpida por la cámara, que se sitúa en la esquina superior derecha y por la línea típica de la gama Píxel que le da un toque de color. La única pega que le puedo sacar es que es un imán para la suciedad, tanto la pantalla como la parte trasera.
Su grosor es de 7 mm, y aunque no se trata del terminal más delgado del mercado tampoco podemos decir que sea demasiado grueso. Los botones y accesorios están colocados de manera que resultan fáciles de acceder independientemente de si usamos la Píxel C en horizontal o en vertical. En la parte superior encontramos los micrófonos mientras que en el lateral izquierdo están los altavoces y el USB de tipo C.
Pantalla
La pantalla del Pixel C es de las mejores que hay en el mercado. Destaca por su tamaño de 10.2 pulgadas, su ratio algo extraño de 1:1.4 y sobretodo por su resolución de 2560 x 1800 pixels, lo que le otorga una densidad de 308 ppp, superior a lo que estamos acostumbrados a ver en la mayoría de tablets.
Funciona más que correctamente en cualquier situación y con un tamaño suficiente para trabajar cómodamente en ella. Está fabricada con tecnología LTPS LCD y tiene tanto un brillo de 500 nits y un contraste 1500:1 que garantizan un buen resultado en cualquier condición.
Rendimiento
En este apartado queda claro que Google ha echado toda la carne en el asador para hacer de la Pixel C una tablet de referencia. Su procesador es un Nvidia X1 que viene acompañado de 3 GB de RAM. En cuanto al almacenamiento podemos disfrutar de 32 GB o de 64 GB.
Con ese hardware hay que admitir que no hemos tenido ningún problema para manejar ninguna aplicación de las que hemos probado con la tablet, aunque en algunos momentos sí he notado algo de calentamiento en el dispositivo, no ha sido nada que impidiera su uso normal.
El único aspecto negativo que he tenido personalmente ha sido las dificultades que tenía la Pixel C para captar el Wi-Fi en zonas con la señal débil. Mientras que con otros aparatos como smartphones o portátiles no he tenido problemas en esas zonas, con la tablet la señal iba y venía a intervalos aleatorios que podían suponer más de media hora sin acceso a internet. Desconozco si es un problema global o un fallo de mi modelo, pero mi experiencia así ha sido.
La batería que viene con la tablet es de 9000 mAh y más que suficiente para asegurarnos un uso que puede rondar las 8 o 10 horas dependiendo de para qué la utilicemos. Lo único que podemos echar en falta es la carga rápida o inalámbrica.
Teclado
La verdad es que la Pixel C está especialmente ideada para ser complementada con un teclado, así que me veo en la obligación de incluir este apartado. Reconozco que este ha sido el apartado que probablemente me ha sorprendido más positivamente. Funciona perfectamente y la unión entre teclado y tablet resulta de lo más estable. Además, aunque no usemos el teclado funciona como un buen soporte para mantener el dispositivo vertical.
El sistema de unión es a través de unos imanes bastante potentes situados en la parte superior del teclado y una vez unidos a la Pixel C, esta se puede colocar en ángulos que van desde los 180 a los 100 grados, dando opción a diferentes posiciones.
El teclado como tal funciona de maravilla y se puede escribir en él durante un largo rato sin echar de menos estar en un ordenador de verdad. Es cierto que es más pequeño que un teclado habitual y puede costar acostumbrarse a este tamaño. También es verdad que faltan teclas de uso “poco común” como algunos símbolos. Sin embargo, Google ha dispuesto de una serie de atajos para poder acceder a ellos. Igualmente, siempre se puede abrir el teclado táctil por si queremos acceder a algún símbolo inaccesible. Puede que haya gente que eche en falta un trackpad o incluso algunos botones físicos del teclado que sean accesos directos a algunas opciones del teclado, pero creo que Google ha priorizado el tamaño pequeño y la utilidad para escribir ante otras cuestiones.
Otro aspecto positivo del teclado de la Pixel C es que puede servir como protección a la pantalla, puesto que también se puede acoplar de manera inversa. Tiene una batería que dura aproximadamente dos meses y se carga siempre que coloquemos el teclado cara a cara con la tablet.
Software
Nos encontramos delante del aspecto más decepcionante de este dispositivo. Las intenciones con las que la Pixel C ha sido creada no se corresponden con las opciones que el software actual le pueden proporcionar. Cuenta con Android 6.0 Marshmallow y está muy bien tener Android puro y la tablet funciona de manera muy fluida, pero no es un entorno lo suficientemente adaptado como para trabajar cómodamente si buscamos algo más que puro ocio. En algunas ocasiones incluso las apps son incompatibles con el uso horizontal de la misma, así que si tenemos el teclado puesto resulta un poco surrealista.
Ya no hablo de que la mayoría de aplicaciones no estén bien adaptadas, sino que algunas propias de Google ni siquiera lo están. Mientras en otros sistemas tenemos opciones como la pantalla partida para mejorar la productividad, en Android todavía se han quedado algo estancados.
No es una crítica a Android Marshmallow ni mucho menos, pero lo que no puede hacer Google es idear un tablet convertible y no hacer el más mínimo esfuerzo para sacarle el máximo partido mediante el software.
Audio
El audio es muchas veces un aspecto que pasa desapercibido en los dispositivos móviles y en las tablets, sin embargo muchos usuarios sí le dan gran importancia. Para todos ello, Google ha procurado que la Pixel C tenga unos altavoces stereo dobles de gran calidad que le proporcionan un sonido como pocas veces se pueden encontrar en dispositivos similares.
Cámara
Otro de los aspecto que muchas veces pasa desapercibido en las tablets, aunque poco a poco se hacen esfuerzos para mejorar su calidad. En este caso contamos con una cámara principal de 8 megapíxels y una cámara delantera de 2 megapíxels.
Ninguna de las dos cámaras da un rendimiento que esté a la altura de lo esperado en una tablet que pretende ser referencia en el mercado.
Aquí van algunos ejemplos de fotografías de exteriores y de interiores realizadas con la cámara principal de la Píxel C:
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Píxel C: Veredicto
Las sensaciones después de probar esta tablet durante unas semanas son agridulces. Probablemente sea la mejor tablet Android que haya en el mercado y en muchos sentidos tiene todo lo que alguien podría desear en estos dispositivos.
Lo mejor su diseño, su pantalla y el teclado. Lo peor, que todos los esfuerzos puestos en el dispositivo se quedan en nada cuando se tiene en cuenta que no llega a conseguir lo que se pretende.
Su precio está a la altura de la calidad que ofrece, ya que cuesta 499 € la versión de 32 GB. Eso sí, el teclado vale otros 169 € por lo que el pack completo sale bastante caro para el precio al que estamos acostumbrados en tablets Android. En definitiva, la Pixel C es una tablet muy completa pero antes de hacerse con ella hay que ser conscientes de sus limitaciones.
- Diseño – 10/1010/10
- Pantalla – 9/109/10
- Rendimiento – 8/108/10
- Autonomía – 9/109/10
- Software – 7/107/10
- Audio – 9/109/10
- Cámara – 6/106/10
Resumen
La Pixel C es una tablet convertible muy completa que cuenta con un diseño sofisticado y minimalista, una pantalla de gran calidad y un teclado que la complementa a la perfección. Eso sí, el entorno Android no saca todo el jugo que un terminal con este hardware podría ofrecer, así que antes de comprarla hay que tener claras las limitaciones, no de la Pixel C, sino de su sistema operativo.
8.3/10
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