Hoy en día, el vehículo de transporte más seguro que existe es el avión comercial, o eso dicen las estadísticas al menos. Ello se debe a que todo está muy controlado y, a no ser que el piloto quiera tener un accidente (normalmente tampoco será el caso, o eso esperemos), es prácticamente imposible que algo ocurra. ¿O puede que no?
Muchos de vosotros habréis volado alguna vez en aviones con las típicas tabletas en el asiento delantero, las que permiten al pasajero mirar películas, escuchar música, etc. Además, puede que alguno haya tenido la ocasión de disfrutar de WiFi en un vuelo dentro de Estados Unidos, pues en los vuelos nacionales de allí, los aviones disponen de WiFi para los pasajeros. Todo ésto parece una excelente idea, un gran avance que nos permite disfrutar más del vuelo, etc. No obstante, todo ello conlleva un grave peligro también.
Ello se debe a que parece ser que las tabletas que hay en los asientos, están conectadas al mismo sistema de control al que están conectados todos los sistemas del avión. Ésto significa que, teóricamente, y con algunos conocimientos sobre el tema, uno podría ser capaz de controlar el avión desde la tableta del asiento o con un portátil conectado al puerto de la red del avión (situada debajo del asiento, por si os preguntabais).
No penséis que ésto son solo especulaciones o ideas, pues ya ha habido un caso real en que un pasajero obtuvo control incluso sobre uno de los motores, causando un pequeño desvío de la trayectoria del vuelo. Éste caso es el de Chris Roberts, un investigador de seguridad, que durante un vuelo de United Airlines, publicó el tweet siguiente:
Obviamente, al aterrizar el FBI se lo llevó para interrogar, y los de United Airlines le prohibieron volver a volar con ellos para siempre. No obstante, más tarde salió de la mano de Wired, tuvieron una entrevista con Chris, que éste también había obtenido acceso a los sistemas en varios vuelos anteriormente. Según dijo, la mayoría de veces solo lo había utilizado para observar el tráfico de datos en los aviones, aunque descubrieron que podían llegar a mucho más que eso. Así pues, por motivos de seguridad decidieron probar que conseguían hacer en simulaciones, y llegaron hasta el punto de controlar los motores, pudiendo cambiar el modo de crucero a escalar, modificando así ligeramente la trayectoria del vuelo. Así y todo, cabe mencionar que Chris Roberts ya había estado hablando hace años de los fallos en la seguridad aérea, pero que nadie le escuchaba.
Otro caso de compromiso de la seguridad aérea es el de Hugo Teso, un especialista en seguridad, además de piloto de avión comercial, que desarrolló una aplicación Android que, según dice, le permite controlar un avión de forma remota. Eso sí, solo de forma indirecta, pues ésta le permite infiltrarse en la comunicación entre vuelos y las torres de control, además de poder enviar mensajes maliciosos al avión mismo y así influenciar el comportamiento del piloto. Obviamente, no es lo mismo que el caso anterior, pero sí que es interesante ver todo lo que se cuece incluso en dispositivos móviles.
Finalmente, el caso más reciente y el primer mal intencionado (conocido por lo menos), es el de un ciberataque contra LOT, la compañía aérea nacional de Polonia. Éste provocó varios retrasos y cancelaciones de vuelos en el aeropuerto de Varsovia, Polonia. Según dicen, los causantes del ataque se centraron en el sistema responsable del planeamiento de los vuelos. No obstante, parece ser que la aerolínea ya ha tomado medidas, pues han informado de que ahora los vuelos se preparan desde el centro de control de LOT directamente, solucionando así el problema.
Si bien éste último caso no afecta directamente a la seguridad aérea, sí que es la primera muestra de ciberataque contra el transporte aéreo. Si a ello le sumamos los descubrimientos de Chris Roberts y lo que pueda llegar más, podría ser que la seguridad aérea se vea comprometida en un futuro.
Para acabar ya, tampoco es mi intención haceros perder la cabeza durante el próximo vuelo (¿fácil de decir ahora, eh?), sino que informaros de todo lo que está ocurriendo y los fallos que tiene la seguridad aérea. La finalidad de ello es que las compañías también lo acepten, y que se centren en solucionarlos, y no ignorar a aquellos que encuentran los fallos en el sistema, como hicieron con Chris Roberts. De hecho, tras el incidente, United Airlines ha lanzado un programa que permite a la gente cobrar recompensas en forma de millas, si encuentran algún fallo del sistema. Eso sí, nunca hay que perder la cabeza y poner en peligro las vidas de inocentes solo para demostrar uno de esos fallos.
¿Cuáles son vuestras opiniones sobre éste tema?¿Tras lo que acabáis de leer, pensáis que las compañías deberían de mejorar más la seguridad aérea? Escribid lo que pensáis más abajo en los comentarios.
Fuentes: Engadget y Wired
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